Marcelo Bielsa es uno de los entrenadores argentinos más conocidos, no solo por su capacidad de dirigir sino también por sus excentricidades.

Anécdotas de un Loco en Francia

@equipotyd

28 DE MARZO DE 2018

El actual entrenador del Olympique Marsella tiene muchas curiosidades divertidas y excéntricas que lo caracterizan y que hicieron destacar su apodo de El Loco. En todos los clubes o selecciones nacionales en los que estuvo, la hinchada se enamoró de él y de sus formas.

No solo mirá el partido, lo juega

En cada uno de los clubes que está, el argentino hace un show aparte desde el banco de suplentes. Se para, se sienta. Grita, habla solo, se enoja. Se desespera ante un error de sus jugadores y festeja como el mejor hincha los goles. Se sienta de cuclillas al borde de la línea de la cancha y observa en silencio el partido desde ahí. Se cansa como si estuviera corriendo, como si fuera un jugador más. En el Athletic de Bilbao contaron hasta sus pasos dentro del sector para los entrenadores. Decían que hacía 13 para un lado y 13 para el otro. Una locura. Y ahora, en el Olympique, se sienta en una heladerita, que ya es furor de venta entre todos los hinchas del Marsella que quieren ver el partido sentados ahí, iguales a él.

Filósofo del fútbol

El rosarino demuestra en las conferencias de prensa que no solo sabe dirigir, sino que además es un gran orador. A veces estalla en risas y otras, serio, contesta con preguntas que los periodistas no saben responder. Es imponente y sincero. El Loco sabe lo que hace. Pero ahora, como no domina el idioma y tiene traductor, no mira a los ojos a los periodistas franceses.

Es de la gente

No solo es entrenador, sino que tiene relación con la hinchada. Cuando estaba en el Athletic invitó a un chico al entrenamiento y se la pasó todo el tiempo caminando al lado de él. Los hinchas lo amaban, colocó al club en lo máximo del fútbol europeo. Cuando se fue les escribió una carta. Los hinchas de Newell's y en Chile también lo tienen entre sus ídolos máximos. No ocurre tanto con el hincha argentino general, que si bien puede generar simpatías, tiene varios en su contra, principalmente luego de la derrota de Argentina en primera vuelta en el Mundial 2002. Pero los demás lo colocan rápidamente como líder del club. Eso ocurre actualmente en Francia. El público lo admira porque sacó a un equipo regular y lo muestra como bueno luego de años sin victorias deportivas. Hasta cantan “Vamos, vamos Argentina!” desde la tribuna y llevan banderas argentinas que flamean junto a las del Marsella.

Casi casi

Cuando Bielsa dirigió la selección de Chile le tocó ir a visitar al presidente junto a su plantel. Uno por uno pasaban en fila saludándolo. Pero él, loco como siempre, intentó amagarle el saludo. Casi lo logra, pero pareció arrepentirse para no generar mayor problema y darle la mano al entonces presidente Sebastián Piñera.

Café que calienta

Una de las últimas del Loco es apoyar el café en la heladerita que deja al lado de la cancha para sentarse y ver el partido. Pero distraido y metido tanto en lo que hacen sus jugadores, el argentino se sentó sobre el café hirviendo que habían dejado ahí. Inmediatamente saltó gritando, quejándose, enojadísimo por haberse quemado.

El loco de los partidos

En su trabajo sabe lo que hace. Los entrenamientos de sus equipos son intensos. Los resultados se ven en la cancha. En la pretemporada del Olympique los jugadores tuvieron que dar el máximo. Pero Bielsa también lo dio. Miró los 48 partidos del Marsella de la temporada pasada. Sabe qué hace cada jugador. Así lo afirmó al decir qué defensor cabeceaba mejor.

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Marcelo Bielsa

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