Daniel Olmedo trabajaba en el mantenimiento del predio donde Almirante Brown realizaba la pretemporada en 2007, el DT Blas Giunta lo invitó a entrenarse con el plantel y nunca más se fue. El volante cuenta su historia para El Equipo.

De jardinero a jugador profesional

C. San Martin @cami_sanmartin; J. Contreras @jimenacontreras; y L. Romana @lii_romana

28 DE MARZO DE 2018

El volante de Almirante Brown, Daniel Olmedo, no arribó al club de manera convencional. La suerte le hizo un guiño y el destino quiso que pase de trabajar en el mantenimiento de un predio a jugar profesionalmente para La Fragata.

Corría el 2007, y el plantel entonces dirigido por Blas Giunta realizó la pretemporada en un predio deportivo en Moreno. El técnico fue en búsqueda de nuevos futbolistas y para eso le preguntó a los dueños del lugar si eran representantes de jugadores.

Ante la negativa, le sugirieron una solución: “Uno de los pibes que trabaja acá”, dijeron mitad en broma, mitad en serio. Y aunque para otros entrenadores podría haber sido realmente un chiste, para Giunta fue la oportunidad de descubrir un nuevo talento.

Olmedo se dedicaba al mantenimiento completo del predio, y realizaba actividades como regar, cortar el pasto y manejar tractores. Obtuvo ese trabajo por la buena relación que tenía con los dueños del establecimiento y eso le sirvió para mantenerse económicamente durante mucho tiempo. Pero la sorpresa interrumpió su labor, cuando Giunta y su ayudante de campo le ofrecieron formar parte de la práctica y comprobar sus habilidades.

Hasta ese entonces, el fútbol era solo un anhelo para él y sus cualidades en la cancha se veían reflejadas en la Liga de Chivilcoy, lo que a su vez le servía de entrenamiento. Pero al parecer tenía mucho más para demostrar.

“Mientras estaban de pretemporada me llevaron con ellos 3 o 4 veces a hacer fútbol. Y después viajé a jugar amistosos contra Ferro y Almagro. Y bueno, quedé”, recuerda el jugador. “Fue algo muy difícil de creer, porque mientras me estaban probando yo les lavaba la ropa una vez que terminaban de entrenar”, agregó.

Olmedo, que pasó de trabajar 8 horas diaras a jugar en el primer equipo de La Fragata, recuerda con emoción a Blas Giunta: “Le estoy eternamente agradecido, él me cambió la vida”, y luego bromeó: “Le tengo que hacer un monumento en la puerta de mi casa”.

Desde aquel encuentro con la dirigencia de Almirante Brown nunca abandonó el club y hoy es un jugador indiscutido dentro del plantel, por su juego, su experiencia y por su historia.

Otro jardinero, pero goleador

En la historia del fútbol argentino, existe otro jugador que comenzó su carrera deportiva de manera fortuita. Es el caso del popular delantero Julio El JardineroCruz, quién se encotraba en el Club Atlético Banfield cortando el pasto. El entrenador lo invitó a participar de la práctica del primer equipo para completar los 22 jugadores, y desde ese momento su vida cambió.

Debutó el 13 de marzo de 1994 contra Huracán y el partido finalizó 3 a 3. Además, jugó por primera vez en la Selección argentina en 1997 y disputó el Mundial de Alemania 2006, donde el equipo de José Pekerman llegó a cuartos de final. Se retiró en el año 2010 en la Lazio de Italia.

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