El 2017 deparó varios cambios en el circuito ATP: nuevas figuras, muchos lesionados y la reaparición magistral de los dos mejores jugadores del siglo XXI, Roger Federer y Rafael Nadal.

Otro gran año para el mundo del tenis

Sebastián Vidal

28 DE MARZO DE 2018

El retorno del clásico “Fedal”

El año comenzó con el espléndido regreso del suizo en el Australian Open. Ahí obtuvo su título 18 de Grand Slam, aunque el camino no fue fácil, ya que tuvo que derrotar a su compatriota Stan Wawrinka en semifinales y en una extraordinaria final -que fue elegida como el mejor partido del año- venció a Nadal en cinco sets.

La hegemonía del actual 2 del mundo continuó en los torneos importantes. Ganó en Miami e Indian Wells finalizando el primer trimestre del año con un sólo partido perdido, ante Evgeny Donskoy en la segunda ronda del ATP 500 de Dubai.

Por cuestiones de edad, y para poder rendir con un mejor nivel en la gira sobre césped, su Majestad decidió no presentarse en la temporada de polvo de ladrillo.

A partir de este momento, La Fiera tomó el mando. Madrid y Monte Carlo, como ya es costumbre, cayeron en manos del español. Aunque no pudo quedarse con el masters de Roma, que se adjudicó el joven alemán Alexander Zverev, el manacorí se reencontró con su mejor versión.

Continuando con un juego brillante y sin flagelo alguno, el campeón en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 caminó tranquilo hacia su décimo título en Roland Garros. Federer hizo lo propio en Wimbledon logrando así su octavo trofeo en La Catedral. De esta forma, la parte final del año iba a ser una lucha mano a mano por el número uno del mundo.

En el US Open, Nadal marcó la diferencia que le significó terminar el año en el máximo escalón del ránking: ganó el título, con el condimento extra de que su máximo rival cayó en cuartos de final ante Juan Martín Del Potro.

Igualmente, la lucha continuó: el campeón de la Copa Davis 2014 con Suiza triunfó en Basilea, conquistó su tercer Masters 1000 en Shanghai y cerró el año venciendo por cuarta vez a Nadal. De esta manera, los enfrentamientos personales quedaron 23-15 a favor del ganador de 16 torneos de Grand Slam.

Murray, Djokovic y los caídos en batalla

Andy Murray y Novak Djokovic tuvieron un año particular, aquejados por lesiones no pudieron rendir al cien por ciento de sus posibilidades: la última participación de ambos fue en los cuartos de final de Wimbledon cuando cayeron en sus respectivos partidos. Desde entonces, el escocés por problemas en su cadera, y el serbio por dolores en su codo derecho, se mantuvieron al margen de la competición. Actualmente, el británico ocupa el puesto 16 y el oriundo de Belgrado el 12.

Otro factor que modificó su calendario fue la llegada de nuevos integrantes a la familia. Kim Sears, esposa de Murray, fue mamá por segunda vez en noviembre, al igual que Jelena Ristic quien, junto a Djokovic, recibió a su segunda hija en septiembre.

Sólo cuatro jugadores que terminaron en el top ten en 2016 hicieron lo propio este año. No es que hayan bajado el nivel de repente, sino que los problemas físicos estuvieron a la orden del día en la élite del tenis: Milos Raonic y Kei Nishikori sufrieron problemas en la muñeca, Stan Wawrinka en su rodilla y Tomas Berdych en su espalda. El 2018 los verá volver y luchar por los lugares de vanguardia como lo venían haciendo semana tras semana.

El Peque y la Torre salvaron el año

Sin duda, el 2017 no será recordado por grandes resultados de los argentinos, más bien por los destellos de buen juego que dan ilusiones a futuro y por haber perdido la categoría en la Copa Davis.

Diego Schwartzman vivió el mejor año de su carrera profesional: llegó por primera vez a los cuartos de final de un Grand Slam en el US Open, logró su mejor posición en el ránking (25) y consiguió algo muy complicado, dar un salto de calidad en su nivel tenístico.

Del Potro vivió una primera parte del año para el olvido. Lejos de su mejor nivel comenzó a trabajar con Sebastián Prieto y, desde entonces, logró los resultados a los que está acostumbrado: semifinales en el US Open venciendo a Federer y a Thiem, también semifinales en el Masters 1000 de Shanghai y cuartos de final en París Bercy. El tandilense estuvo a un partido de ingresar al torneo de maestros pero cayó con Isner y no pudo aprovechar la chance.

Luego de perder con Italia en una extensa serie que duró cuatro días, el conjunto albiceleste tenía la dura tarea de mantenerse en el Grupo Mundial ante Kazajistán de visitante. Mikahil Kukushkin se hizo cargo del equipo local ganando sus dos partidos de singles y un doble argentino sin experiencia en este tipo de partidos no pudo el sábado, lo que marcó el descenso argentino.

Otro resultado que cabe destacar es el título conseguido por Leonardo Mayer en Hamburgo, una semana excepcional para el Yacaré que no pudo mantener su nivel al pasar el año.

En los Challengers también se notó una merma en el rendimiento: los tenistas nacionales ganaron 17 títulos, lejos de los 34 obtenidos en 2016 y 46 en 2015. Estos resultados habían dejado a la Argentina en primer puesto de los países más ganadores, este año finalizaron cuartos.

Viejos conocidos vuelven al primer plano (otros se van)

En los últimos años se ha demostrado que los exjugadores cumplen un papel fundamental a la hora de entrenar a quienes todavía están en actividad. No hay que ir muy abajo en el ránking para darse cuenta de esto: en 2017 Murray fue conducido hasta Wimbledon por Iván Lendl, es la segunda vez que el estadounidense de origen checo lo entrena, la anterior fue entre 2011 y 2014 cuando ganó sus dos primeros títulos de Grand Slam.

Federer, luego de ser entrenado por el sueco Stefan Edberg, eligió al croata Ivan Ljubicic para que lo devuelva a los primeros lugares. Luego de cortar su relación laboral con Boris Becker, Djokovic anunció hace unos días que el recién retirado Radek Stepanek se hará cargo de él en 2018.

El último de los cuatro fantásticos vive una situación inusual: luego de trabajar 27 años con su tío Toni, Nadal empezará una nueva etapa junto a Carlos Moyá, quien quedó como su único entrenador.

VIDEO

El mejor partido del año

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