El entrerriano Nazareno Sasia es un gran proyecto. Estableció el récord nacional juvenil en lanzamiento de bala, se posiciona segundo en el ranking sudamericano y quinto a nivel mundial en su categoría. Para su entrenador "es un chico tocado por una varita" y ahora sueña con participar de los Juegos Olímpicos de la Juventud.

"El atletismo es mi forma de vida"

Marianella Balinotti

28 DE MARZO DE 2018

El sábado 8 de octubre en Cerrito, una localidad de la Provincia de Entre Ríos, donde nació y vive el atleta juvenil argentino Nazareno Sasia junto a su madre Soledad, su abuela Rosa y su hermana Ingrid se esperaban con ansias noticias sobre él. En el Estadio Nacional Julio Martínez de Santiago de Chile, el lanzador de 16 años, se consagraba bicampeón de bala y disco en los segundos Juegos Suramericanos de la Juventud 2017; y además, establecía un nuevo récord nacional sub 18 de 20,45 metros con una bala de 5 kilos, que lo posiciona segundo en el ranking sudamericano y quinto a nivel mundial en su categoría.

Chanzón, como le dicen sus conocidos, elije ese momento como el más feliz de su vida. Aunque no esperaba conseguir dos preseas doradas, se veía con chances en bala. “La iba a ir a buscar, la busqué y salió”, confesó. Pero la de disco fue una sorpresa. Desde los 6 años que práctica atletismo y además a los siete se destacaba en las olimpíadas de matemáticas y en ajedrez, lo que le permitió competir en Mar del Plata y Santiago del Estero.

Sus inicios en el deporte fueron en la Escuela Municipal de Atletismo de Cerrito, donde lanzaba pelotitas. Allí, Marcelo Borghello, uno de sus entrenadores, se sorprendió ya que el joven logró una medalla durante su primera participación. La diferencia notable que le sacaba al resto de los chicos le hizo darse cuenta de sus condiciones. Luego, probó con lanzamiento de jabalina, Sin embargo, la técnica para esta disciplina requería ciertas habilidades que le costaban. La cola de la jabalina le lastimaba la espalda, entonces decidió inclinarse por disco y bala. Poco a poco, el atletismo se transformó en su forma de vida. “Yo lo tomo así porque está todos los días ahí, en los entrenamientos, y pienso en eso todo el tiempo”, manifestó con su característica timidez, esa que provoca que prefiriera que su círculo familiar no lo acompañe a los torneos. Aunque en su interior anhela que lo sigan desde su casa.

Tiene una fuerza desmesurada que se ve en cada tiro. Como atleta es inquieto y considera que “el deporte es muy hermoso” y hace que le gusten todos en su mayoría, especialmente el levantamiento de pesas, que le llama la atención. Otra de sus pasiones es el fútbol y se la transmitieron sus abuelos maternos y su padre, que es uno de los iniciadores y profesor de una escuelita. Disfruta jugando con sus amigos en sus escasos ratos libres. Por su contextura, el hincha de Boca juega de arquero: corpulento, espaldas anchas.

Su rutina no sufre modificaciones, ni siquiera los fines de semana: desayuna, se entrena durante la mañana, vuelve a su casa a almorzar, se cambia para ir a la Colegio Nacional Cerrito N° 41 y vuelve a las 17.30 para realizar el segundo turno de entrenamiento en el Polideportivo y el gimnasio hasta las 20. Al finalizar, sólo le quedan un par de horas para comer, bañarse, hacer la tarea o simplemente distraerse. En el colegio, las autoridades contemplan su situación y colaboran con sus ausencias. Es responsable, un alumno que se destaca y educado.

Para su trabajo matutino, a cargo de Sergio Alfonsini, viaja aproximadamente una hora, desde Cerrito a Paraná, y la municipalidad lo ayuda a solventar los pasajes. “Cada vez que compito siento ganas de superarme, superar mi marca y a mí mismo, hacer las cosas bien. Eso es lo que me motiva todos los días.” Su entrenador lo define como “talentoso, único, especial. Un chico tocado por una varita”.

Su familia es muy importante y lo apoya tanto en las buenas como en las malas. “Cuando las cosas no me salen, son los primeros en decirme que lo vuelva a intentar, que no baje los brazos” Los recientes logros de Nazareno emocionan a su hermana Ingrid, que también practica lanzamiento de bala. “De un pueblito tan chico llegar hasta donde llegó es algo impresionante”, dice su madre, Soledad.

Si bien su padre está presente, Nazareno no lo conoció hasta los nueve años. No guarda rencor y de vez en cuando salen a cenar juntos. Debido a la ausencia de su papá durante su infancia, se convirtió en el “hombrecito de la casa”, tal como le dicen su mamá y su hermana. Nunca faltan las videollamadas entre hermanos que no evitan que lo extrañe cuando está compitiendo.

Su otro sostén es su abuela Rosa. Como pensionada y ama de casa, es quien se encarga de Nazareno, Ingrid, los dos perros, la tortuga y el loro cuando su hija trabaja en la municipalidad. Destaca su disciplina y su independencia: "Sabe lo que tiene que hacer y no da trabajo" dijo. Para ella, sólo hay que dejarlo volar.

Así como en la vida Nazareno idolatra a su abuela, su referente deportivo es Germán Lauro, el actual récord argentino y exrécord sudamericano en lanzamiento de bala. Tuvo la oportunidad de compartir con él el Grand Prix Sudamericano de este año, que se disputó en Buenos Aires, pero de aquel torneo guarda los peores recuerdos. Era la primera vez que competía con atletas mayores de un altísimo nivel y frente a varios medios de comunicación. La presión le jugó en contra e hizo seis nulos.

En cambio, si lo marcó su primer Campeonato Nacional sub 15, que se realizó en septiembre de 2015 en Resistencia, Chaco: se convirtió en campeón argentino con su último tiro, con una bala de 4 kilos y un registro de 15,89 metros. Sabe que habrá más torneos por delante, pero hoy considera que ese fue el mejor. Incluso mejor que el día en que batió por primera vez el récord nacional sub 18 en bala y dejó la marca en 19,07 metros, en el Estadio Jorge Newbery de Rosario, en la misma competencia en la que se homenajeó al primer medallista olímpico de la historia argentino, Luis Brunetto.

Recuerda sus triunfos en varias ediciones de los Campeonatos Evita, incluyendo el último que se llevó a cabo del 9 al 14 de octubre de este año en Mar del Plata. Como anécdota, en el primer provincial en el que compitió, en Concordia, Entre Rios en 2013, ganó y lo estaban llamando para recibir la medalla. Pero, Nazareno, que le encanta el asado y el budín de pan casero, estaba comiendo sándwiches de milanesa a dos cuadras en un kiosco. Sus amigos no paraban de reírse a carcajadas.

Sasia sueña con ser finalista en un mundial. Pero en el futuro inmediato tiene por delante un desafío: los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018. Pese a que la delegación oficial no está definida, es uno de los candidatos a ocupar una vacante. Su objetivo es asegurar su participación y, si se confirmara, dar lo mejor de él.

La preparación para los Juegos Olímpicos de la Juventud le brindó la oportunidad de entrenarse en Porto Alegre en febrero, en SOGIPA, y de competir en Madrid y Gotemburgo en junio. A pocos kilómetros, en León, España, está el mejor material para lanzamientos. Si tuviera que optar por un lugar en el mundo, sería ese. Sueña porque esto recién empieza.

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