Florentina Lonati encontró un escape de la realidad en el atletismo, y desde muy temprana edad practica la mayoría de las pruebas del deporte. Abandonó su Luján natal para mudarse a la Capital Federal y ahora sueña con llegar a Paris 2024. El Equipo se acercó hasta el Cenard y conversó con la joven atleta.

Tomar impulso y avanzar

Ariel Cheb@aricheb, Federico Deandreis @deandreisfede y Agustín Stella @agustinstella

28 DE MARZO DE 2018

-¿Quién es Florentina Lonati y qué hacés en este lugar?

-Tengo 15 años y soy atleta. Me especializo en la parte de combinadas y mi mejor marca la obtuve en el salto con garrocha. El deporte tiene 10 pruebas y yo practico siete de ellas.

-¿Cómo descubriste el atletismo?

-Por una casualidad. Una tarde decidí salir de mi casa porque me sentía mal y crucé la calle para buscar a alguien. A unas cuadras de donde vivía, en Luján, había un polideportivo. Me choqué con el entrenador del lugar que me resumió lo que practicaban en esa pista de pasto y tierra y le dije: “Quiero correr”. Me comentó los horarios en los que estaban y al día siguiente arranqué. Hasta ahora no lo dejé. Tenía siete años, era tan chica que el profesor me pasaba a buscar por mi casa pese a la cercanía con el lugar.

-¿Qué tan diferente es la vida en el Cenard?

-Hace dos años que entreno acá y cinco meses que resido. Mi día arranca a las 6.30. Junto a los demás atletas, bajamos del hotel para ir a desayunar al comedor dónde se dictan todas las comidas. El primer turno comienza a las 7 y se extiende hasta las 11. A cualquiera de las actividades que realicemos en la práctica, la complementamos con gimnasio. El nivel de exigencia a la hora de entrenar es muy alto. Si llegas tarde a entrenar, te echan. Se hace mucho hincapié en la disciplina y en el respeto de los horarios. Incluso, si sentís una molestia o un dolor, se evita trabajar en esa zona pero se hacen trabajos en otras partes del cuerpo. Reitero, el nivel es muy alto y no tenés un momento para relajarte.

-¿Y con la escuela cómo haces?

-La jornada de colegio es de 13 a 18. Tenemos la suerte de que se adapta a todas nuestras necesidades y podemos justificar las faltas por los viajes y demoras. Además, en caso de que nos vean frustrados o cansados, el Cenard nos facilita un psicólogo deportivo que es de mucha ayuda. Cuando termino, tengo mi segundo turno de 18 a 20.30 y después de eso cenamos. Antes de dormir, estudiamos y hacemos las cosas de la escuela. Junto a mis compañeras intentamos dormir temprano para poder aguantar la rutina.

-¿Cómo es convivir con tantos chicos que tienen objetivos muy similares a los tuyos?

-La convivencia con otros atletas es excelente. Tengo compañeros de todas las disciplinas y estamos todos en la misma situación: alejados de nuestras familias, con rutinas similares y viajes constantes. Nos entendemos mucho y nos apoyamos. Hay chicas de fútbol o gimnasia que hacen tres turnos, o chicos que vienen desde lejos y se levantan a las 4 de la mañana. Todos los que están acá se lo merecen por el sacrificio que hacen.

-¿Qué tiene de particular tu relación con el atletismo?

-Cuando arranqué atletismo estaba en una etapa de mi vida bastante difícil porque mis papás estaban enfermos de cáncer. Mi papá ya había dejado de trabajar y estaba internado junto a mi mamá. En parte, mis hermanos se hicieron cargo de mí y fueron parte importante en mi crianza, al igual que mi entrenador, quién me ayudó a engancharme con el deporte. Cuando tenía problemas en casa, me iba con él y lo escuchaba hablar. Ver cómo le daba clase a sus alumnos o simplemente acompañarlo me sirvió para no sentirme tan sola y encontré en el atletismo un refugio o un escape.

-¿Cuál es la situación de ellos ahora?

-Mi mamá está mucho mejor, mi papá falleció hace nueve meses. Mi mamá, pese a que sigue yendo a la clínica cinco veces por semana, me brinda y me brindó todo su apoyo desde donde pudo tanto en lo deportivo como en lo emocional. Mi papá ya estaba en un momento delicado y no pudo darme esa contención que sin embargo encontré en otras personas como mis entrenadores o gente que conocí por el atletismo. Hace un par de años, mi hermano estuvo internado en una clínica de rehabilitación y durante ese tiempo estuve a cargo de mi mamá y mi otro hermano. Fue una época difícil para mí y para el resto de la familia ya que él solía hacerse cargo de todos y estaba ausente. A día de hoy se encuentra muy bien y por suerte estamos muy unidos. Mi familia es pequeña pero no necesito a nadie más, soy feliz con ellos.

-Encontraste contención en el deporte, ¿lo consideras también como una salida o un escape ante los problemas?

-Acá aprendí que cuando te enfocas en algo, te olvidas de todos los problemas. Cuando entraba a esa pista de pasto, me olvidaba del exterior y sólo me importaba mejorar y aprender entrenando. Sin dudas fue lo que más me ayudó a salir adelante. Encontré en el deporte lo que no encontraba en otro lugar, la sensación de estar acompañada y recibir cariño. Aprendí a querer llegar siempre más lejos y a proponerme cumplir mis metas. Repito, mi entrenador en esa época influía muchísimo en mi estado de ánimo. Apenas llegaba, él ya sabía cómo me sentía y me hablaba. Me inculcó tantas cosas que a esa edad son difíciles de valorar pero uno con el tiempo las va dimensionando.

-¿Sentís que el deporte fue parte clave de un ejercicio de autosuperación? ¿Qué explicación le encontrás al optimismo que manejas día a día?

-El atletismo fue clave en mi autosuperación. Me encontré en un lugar en el que me sentía feliz y dónde cada vez que terminaba de entrenar, estaba completa y con ansias de dar más y mejorar. Me di cuenta que hay muchas cosas para hacer en la vida antes que quedarme en mi casa y deprimirme. Quería salir afuera y poder demostrar todo lo que sé hacer. Soy una persona muy optimista y feliz porque tengo la oportunidad de ayudar a un montón de chicos que están pasando por algo similar a lo que yo pasé o incluso peor. Sé que por ahí no se animan y se encierran y mi intención es que sepan que se puede salir adelante de cualquier cosa con fuerza de voluntad.

-¿Sentís que podes ser un buen ejemplo, como decías recién, para otras personas que estén pasando por alguna situación parecida a la tuya?

-No sé si un ejemplo, pero me gustaría colaborar con personas que están en el mismo lugar en el que yo estuve. Hacer que encuentren un deporte que los ayude a salir adelante y les de todo lo que me dio a mí. Que les genere energía y ganas de superarse día a día.

-¿Cuáles fueron tus logros recientes? (marcas, clasificación o puestos en torneos)

-El año pasado conseguí mi única y mejor marca en un sudamericano. Competí en salto con garrocha y obtuve 3,2 m. Después, asistí a varios nacionales y competí en distintas pruebas.

-Estás clasificada a los Juegos de la Juventud del año que viene, ¿cómo te ves?, ¿qué expectativas tenés?

-Me veo bastante bien, tengo buenas expectativas. Sé que va a ser un año muy duro, repleto de trabajo. Está todo en manos de mi entrenamiento. Si mañana, Dios no quiera, me lesiono, no voy a poder entrenar y allí cambiarían mis expectativas. Sin embargo, ahora me siento bien y mantengo altas las metas. Estoy poniendo lo mejor de mí y busco seguir clasificando este año a más torneos. Además, estoy muy cerca de alcanzar una marca para entrar en un panamericano y ya estamos trabajando en un proyecto para el próximo mundial que es en Kenia.

-Del corto al largo plazo. En 10 años, ¿dónde te gustaría estar?

-Si tengo que ver muy a futuro, me proyecto en los Juegos Olímpicos de París 2024, porque ya voy a haber cambiado de categoría y mi adaptación va a estar completa. Representar a mi país y disputar un Juego Olímpico es mi meta principal y mi gran sueño.

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