El capitán de la selección argentina de waterpolo, Iván Carabantes, explica por qué Argentina no competirá por un lugar en Río 2016.

Ilusión bajo el agua

Franco Magistris (@MagistrisF)

28 DE MARZO DE 2018

El capitán de la selección argentina de waterpolo, Iván Carabantes, vive un momento especial. Cada logro en la disciplina tiene un impacto singular en los protagonistas, por eso es que accede a charlar, desde el corazón del Cenard, cuáles son sus sensaciones por la clasificación al Sudamericano de la especialidad que se desarrollará en Asunción. Pero su intensidad al hablar cambia, porque se lo advierte más fastidioso cuando aparece en escena un tema que lo molesta. Es que el Chavo, como se lo conoce a Carabantes, no puede esconder su enojo por la determinación que tomaron algunos dirigentes que les impidió poder participar del preolímpico que otorga una plaza para Río 2016.

-¿Creían que era posible ser campeones Sudamericanos invictos?

-La realidad es que nosotros viajamos al torneo con el objetivo de clasificarnos a la final. Haber ganado el Sudamericano de esta forma fue una alegría, aunque sabíamos que íbamos como candidatos, ya que Argentina en estos últimos años, junto con Brasil, viene marcando el rumbo del waterpolo sudamericano.

-¿Cuántos nervios tenían en la antesala de la final frente a Colombia?

-Sinceramente estábamos muy nerviosos, sabíamos que iba a ser un partido muy difícil y por sobre todo muy físico, como son las finales, en especial en el waterpolo sudamericano. Pero a pesar de los nervios también estábamos preparados debido a que éramos conscientes de que si hacíamos un buen planteo y un buen partido podíamos ganar.

-¿Por qué la Selección Argentina no disputará el Preolímpico?

-Para nosotros fue un golpe durísimo. Nos clasificamos al preolímpico tras haber finalizado cuartos en los Panamericanos de Toronto. Al finalizar esa competencia, también terminó el ciclo de nuestro entrenador, Nahuel Alfonso. Y al no haber una nueva designación de manera inmediata, la preparación se inició un poco más tarde. Una vez comenzada nos comunicaron que el torneo no lo íbamos a disputar por una decisión de los dirigentes, ya que entendían que no era bueno hacerlo porque teníamos pocas posibilidades de clasificarnos a Río 2016. Aunque éramos conscientes de esa realidad, porque era un repechaje, pretendíamos medirnos con equipos de gran importancia para sumar rodaje y potenciar el aprendizaje.

-¿Qué opinás de esta situación?

-La verdad es que estoy muy decepcionado, uno siempre aspira a jugar con los mejores. Aunque los resultados a veces no acompañan nos sirve para crecer, y para hacerlo tenemos que jugar con los mejores, eso es indiscutible.

-Son calificados como la segunda Generación Dorada ¿Qué les falta para igualar al equipo de los 50?

-Creo que en realidad no hay mucho punto de comparación, aquella “Generación Dorada” hizo que Argentina sea el mejor equipo del continente, por eso se clasificaron a tres Juegos Olímpicos. De todas formas, creo que hoy el waterpolo es otro deporte a comparación del que se jugaba en aquella época. Debido a que todos los deportes a través del tiempo fueron evolucionando. Esta generación ha hecho un gran trabajo, ya que logró poner al waterpolo argentino devuelta en los lugares que se merece. Y esperamos que esto sea un puntapié para lo que viene.

-¿Qué tan importante es que la selección cuente con la mayoría de los jugadores están compitiendo en Argentina?

-Esta situación tiene dos formas de verse. Por un lado está bueno porque nosotros podemos entrenar juntos y hacer concentraciones mensuales. Pero también el jugar en el exterior es muy beneficioso. El mejor waterpolo del mundo está en Europa, el entrenamiento y aprendizaje que se vive en esos clubes es mucho mejor del que hay acá en Argentina.

-¿Qué significa para vos el club Gimnasia y Esgrima de Rosario?

-Para mí es como mi segunda casa. Más allá que me da la posibilidad de jugar al waterpolo, me ha dado mucho de mis mejores amigos, mi familia entera es socia del club, así que realmente es mi segunda casa.

-Jugás al waterpolo y además sos ingeniero informático, ¿cómo administras tus tiempos?

-Lo defino como una doble vida. Por un lado la parte deportiva y por otra la parte laboral. Realmente ser ingeniero informático me apasiona y me gusta que por suerte se encuentre en una fase bastante avanzada. No fue fácil hacer la carrera, porque las fechas de finales siempre coincidían con los torneos en los que viajaba. Tuve que saber administrar mis tiempos para poder obtener el título y además ejercer este deporte.

-¿Te imaginas en Tokio 2020?

-Creo que va a ser complicado que llegue, los años pasan y uno con 30 años ya va sintiendo la cuestión física. Aunque de todas formas me siento bien, no tengo ninguna lesión grave así que por ese sentido estaría bien para seguir. El próximo objetivo que tenemos con la selección es alcanzar una medalla en los Juegos Panamericanos de Lima. Por el momento el equipo piensa en ciclos panamericanos, aunque esperamos dentro de un tiempo podamos volver a pensar en ciclos olímpicos.

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