El ex futbolista, campeón del mundo en 1978 y ganador de cuatro títulos en el fútbol argentino, en diálogo con El Equipo criticó la actitud de los argentinos en relación con las polémicas generadas a raíz del Mundial ‘78.

Larrosa: “En Argentina es así: si ganás es porque los demás se entregaron"

Matías Blasco (@MatiABlasco)

28 DE MARZO DE 2018

-En tu carrera jugaste en distintos clubes de Argentina y del resto de América. A diferencia de aquellos tiempos, ahora los futbolistas tienen como objetivo irse a ligas europeas. ¿Ocurría eso antes o no se miraba tanto a Europa?

-Según las etapas, en la época que me tocó a mí no se iban mucho los jugadores afuera, se empezaron a ir después del Mundial 1978. Se habían ido después de un Sudamericano en el año 1957: Maschio, Angelillo, Sívori, ahí se fueron como diez futbolistas de Argentina para allá, que tampoco era la cantidad de ahora. En la época nuestra no se iban tantos, tal es así que para la Selección el único que vino de afuera fue Mario Kempes.

-¿El fútbol argentino perdió prestigio?

-Sin ninguna duda, se le fueron jugadores con muy buenas condiciones y en una edad muy joven, cuando todavía no habían dado todo lo que podían dar acá en Argentina y tenían que ir allá a Europa a hacer experiencia, porque tampoco la tenían. Por más que seas bueno, hasta que no tenés 22, 23 años es difícil que te consolides.

-¿En tu carrera te surgió alguna posibilidad de jugar en Europa?

-No, no tuve la posibilidad. No tuve ninguna oferta en los momentos que yo tuve un pico alto. Sí de Brasil: cuando estaba en Independiente, dos equipos de allí me querían llevar. Después de América, pero no de Europa.

-¿Es cierto que Adolfo Pedernera le pagó dos sueldos de su bolsillo cuando usted jugaba en inferiores de Boca?

-Sí, Boca había comprado La Candela y yo vivía en Lanús. Salía del trabajo a las seis de la tarde, llegaba de noche y no podía. Los sábados también trabajaba y después me iba a jugar los partidos de inferiores. Entonces él me dijo: “Pibe, deje de trabajar, que Boca le va a pagar el viático y lo que usted gana así puede venir a entrenar todos los días en La Candela”. Después de pensarlo dejé y fui a entrenar. Con el tiempo me enteré que los dos primeros meses me los había pagado él.

-A pesar de los nombres fantásticos que integraban el plantel del Huracán campeón de 1973, ¿qué aportaba César Luis Menotti como entrenador del equipo?

-Le aportaba tranquilidad y nos daba esa confianza para que uno pudiera hacer lo que sabía. Él elegía buenos jugadores de fútbol y quería que pudieran desarrollarlo en el campo de juego, entonces te daba esa confianza para que lo pudieras lograr.

-¿Aquel equipo jugaba tan bien que en una oportunidad la gente se paró para aplaudirlos?

-Sí, al terminar el primer tiempo en Rosario íbamos ganando 3 a 0, había poca gente de Huracán y todo el estadio se paró para aplaudir la finalización de esa primera etapa.

-¿Qué le faltó al Huracán de Ángel Cappa para quedarse con el título en 2009?

-Haber tenido que definir los partidos, pero la final fue un encuentro con Vélez medio raro, donde no tuvo muchas situaciones. Quizás el árbitro se equivocó en el gol, que le hacen falta al arquero de Huracán.

-En el Nacional de 1977 jugaste en Independiente una de las más recordadas finales del fútbol argentino y fuiste uno de los tres expulsados. ¿Pensás que ese partido podía haber estado arreglado?

-No sé si habrá sido así, pero hay error del árbitro. Ahora se equivocan mucho y en aquel tiempo sin televisión ni nada de eso tenés que resolver en un segundo. Fue muy evidente el gol con la mano, le pegó un puñetazo como si fuera un arquero, pero no lo vio.

-¿Destacaría más a Independiente de 1977 o a Huracán de 1973?

-Si bien la gente de Independiente recuerda la final del ’77, el que mejor jugó fue Huracán: lo nombran entre los tres o cuatro mejores equipos de la historia del fútbol argentino, es mucho eso. Tenía un equipo muy bueno y transformó el fútbol. Tal es así, que después la Selección Argentina intentó jugar de la manera que jugó Huracán.

-¿Menotti luego armó una revolución en la Selección Argentina para lo que era en aquel entonces?

-Sí, porque fue un cambio, es un antes y un después de él: planificó cuatro años, cosa que antes no se respetaban nunca, un entrenamiento distinto. Antes de Menotti, previo a los partidos comíamos bife de chorizo con puré o ensalada. Luego, cambió la alimentación y todos los días comíamos un plato de pastas, eran hidratos de carbono que se perdían y la exigencia de un entrenamiento fuerte.

-Fuiste titular y figura en el recordado partido frente a Perú del Mundial ‘78. ¿Qué piensa cuando se cuestionan aquel encuentro y el campeonato?

-A nosotros nos costó muchísimo. Iban 20 minutos, todavía no habíamos abierto el marcador, ellos habían pegado un tiro en el palo y otra pelota había pasado cerca. ¿Qué podés pensar? La gente en Argentina es así: si ganás es porque los demás se entregaron, si perdés sos un desastre. Pero la cuestión es que lo tuvimos ahora en Brasil nuevamente, por suerte llegamos a la final y tuvimos un par de opciones de gol para definirlo. Mirá qué difícil es, que no se puede ganar aún con el mejor jugador del mundo.

-¿Le tenía fe a Argentina en el pasado Mundial de Brasil?

-Yo lo vi y fue de menor a mayor, en progreso. La primera serie no fue buena, pero después empezó a jugar un mejor fútbol, más en función de equipo. Fue una lástima, se llegó a la final, nos falta siempre algo, por eso la camiseta de Argentina tiene dos estrellas nada más.

-¿Por qué tomó la decisión de retirarse luego del descenso con San Lorenzo? ¿Ahora piensa que fue apurada aquella decisión?

-Quizás fue apurada, porque tenía 33 años para 34 y estaba muy bien físicamente. Me cayó muy mal el hecho de que San Lorenzo no se quedara en Primera División y tomé la determinación, dije: “No juego más”, porque ya había jugado en la mayoría de los equipos grandes y, si bien tuve ofertas para seguir jugando, eran de equipos más chicos y eso iba para abajo, no para arriba.

-¿Antes era más trágico descender?

-Sí, sin dudas, porque uno no estaba acostumbrado para nada. Yo me pasé diez años peleando por el título: desde 1970 con Boca, que salimos campeones, hasta 1980 con Huracán e Independiente peleando los campeonatos. Perdimos finales también, pero siempre fui protagonista en el equipo que me tocó integrar, peleando los primeros puestos. Si no salí primero, salí segundo varias veces.

-A lo largo de su carrera jugó con astros del fútbol argentino, como Diego Maradona, Mario Kempes, Ricardo Bochini y René Houseman. ¿Con cuál de ellos se quedaría si tuviera que elegir?

-Me tocó jugar más con Houseman y Bochini, dos jugadores de distintas características, pero dos genios, dos jugadores bárbaros. Kempes fue un fenómeno, un jugador de toda la cancha, un gladiador, un goleador de temperamento, un jugador bárbaro. Y con Maradona alcancé a jugar unos partidos amistosos previos al Mundial y realmente me entendí muy bien con él, pero no era su edad todavía. Me hubiese gustado haberlo tenido en el Mundial o después haber podido jugar más tiempo; fue un jugador extraordinario. Él y Pelé están arriba del resto.

-¿Y a Lionel Messi adonde lo ubica?

-Messi hoy está un escalón debajo de ellos dos, y si elijo, primero lo pongo a Pelé, porque entre jugadores iguales obtuvo tres títulos del mundo.

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