Santos inició la leyenda en Rafael Calzada. Su hijo Alberto jugó al fútbol pero no pudo esquivar el mandato familiar y, hoy, la tercera generación también lleva adelante uno de los gimnasios de boxeo más importante del país.

Zacarías, una familia de campeones mundiales

@equipotyd

28 DE MARZO DE 2018

A metros de la estación de tren Rafael Calzada se encuentra un galpón con las puertas abiertas frente a las vías por donde pasa el ferrocarril Roca. En la calle hay un cartel que lo anuncia como la escuela de boxeo “Santos Zacarías”, nombre un entrenador argentino que formó a dos campeones del mundo, Sergio Víctor Palma en 1980 y Juan Martín Látigo Coggi en 1988.

En el centro de la escuela está el ring, la lona azul repleta de guantes y guantines. A la izquierda del cuadrilátero cuelgan seis bolsas y detrás, sobre unos ganchos, había vendas y sogas para la entrada en calor. Adelante del escenario principal de los boxeadores, se ubican seis cielo y tierra (peras livianas enganchadas al techo y al piso) a distinta altura por la estatura de los alumnos y a la derecha dos punchingball.

Cerca del cuadrilátero, al lado de una heladera llena de bebidas, Alberto Zacarías, vestido con ropa deportiva negra, los anteojos reposados sobre su cuello, está sentado detrás de un mostrador de madera.

El ruido de la soga impacta contra el piso y cada golpe que le dan a las bolsas retumba en el gimnasio, así como también el sonido que emiten las peras de cuero cuando golplean contra el techo de madera. Cuando el entrenador recibe a alguien, suele extender su puño para que el otro haga lo mismo y se choquen en señal de saludo.

El hijo del histórico entrenador de pugilistas se dedica a lo mismo que su padre desde 1983, cuando lo acompañó como ayudante en el Luna Park, en el rincón de un joven que solo tenía dos peleas como profesional pero que se iba coronar campeón del mundo. Estoy entrenando a un pibe que tiene una pelea como profesional, va a ser campeón del mundo , dijo Alberto Zacarías en referencia a Juan Martin Coggi. Y añadió Me lo nombraba así mi papá, cómo sabía, no lo sé. Bah, sí lo sé, por la sabiduría que tenía él. Este va a ser campeón sudamericano, este va a ser campeón argentino. Lo nombró todo y todo lo que dijo mi viejo se cumplió”.

Ya por su cuenta, pudo seguir los pasos de su padre y así formó a Carolina “La turca” Duer, campeona mundial peso gallo de la WBO y aunque no estaba con él, su padre igual ayudó a que no perdiera de vista a la futura campeona.

Zacarías cuenta que cuando la conoció, ella estaba viendo boxeo en la federación. Habia una valla que no te permía entrar al gimnasio. Llamaba mucho la atención porque era rubia, muy bonita. Le gritó: Nena vení al gimnasio, vení a entrenar que te saco campeona del mundo . La Turca miró para atrás y dijo: “¿A mí me decís?. Muchos le preguntan porqué la elegió. El hijo del entrandor cuenta que una vez estaba con su papá en el Luna Park, siempre trabajando. Un día se paró atrás de la valla un pibe grandote rubio de ojos claros. Su padre sugirió que aquel pibe tendría que ir al boxeo, que era grandote y que tenía mucha pinta. Ese día (con Carolina Duer) no sabe bien por qué, la vio y se acordó de aquella escena.

Pero no toda su vida fue el boxeo. En 1978, después del polémico descenso del Club Atlético Lanús, tras la tanda de penales en la que Platense mantuvo la categoría, el club sufrió una crisis económica y los juveniles dieron el salto a primera. Uno de ellos era Alberto Zacarías Yo jugué al fútbol toda mi vida hasta los 34 años, manifestó.

En 1983 cuando volvió a Argentina después de cuatro meses en Chile, el padre le pidió en un asado que le diera una mano y que trabajase con él. Alberto Zacarías contó que hay un dicho en la historia del boxeo, que afirma que cuando un técnico escoge a un ayudante, se queda con los boxeadores o genera algún problema. Su padre le preguntó cuanto ganaba un futbolista con un sueldo mínimo, a lo que él respondió que alrededor de 6 mil pesos. Santos Zacarías le prometió el sueldo mínimo y el 10% de lo que se gane con los boxeadores. A pesar de que entrenaba con su papá todas las mañanas a las seis en Palermo y que a la tarde íban al Luna Park , no quiso dejar de jugar al fútbol. Como consecuencia habló con un hombre que colocaba jugadores en la provincia de Buenos Aires, en las ligas del interior, que en aquel momento se llamaban Regionales. Jugó un añó en Empleados de Comercio de Bolivar. Salía el domingo a la medianoche, llegaba a las 6, al mediodía lo pasaban buscar para almorzar. A las 17 jugába y a la noche se volvía a su casa.

Después de esos cuatro años volvió a jugar en Buenos Aires en clubes como Barracas Central, Victoriano Arenas, Comunicaciones, Tristán Suarez, porque tenía más tiempo para trabajar con el papá y menos viajes. Entonces cada vez que había práctica el padre lo dejaba ir a entrenarse pero después seguía con el boxeo, hasta los 34 años cuando se retiró.

Finalizada su carrera como jugador, hizo el curso de director técnico. Junto a su hermano Claudio Zacarías, exjugador de Boca y de San Lorenzo. El 8 de mayo de 1988 en el vestuario de la cancha de Instituto de Córdoba fue herido de gravedad por una bomba arrojada por hinchas y nunca se pudo terminar de recuperar para volver a jugar al mismo nivel. Dirigió durante 10 años equipos como Talleres de Remedios de Escalada en el Nacional B, San Telmo, Cambaceres, Atlanta y Laferrere.

Con los años mi viejo dejó todo en mis manos. Falleció el 24 de agosto de 2007. Saqué campeona del mundo a Carolina Duer, peleé por el título del mundo con Alberto Sicurella en Franciael 25 de enero de 1999 contra Jean Baptiste Mendy por el campeonato ligero de la AMB, nos robaron la pelea, peleé con muchos, dice quien destaca los logros humanos, sobre cómo se educa a los chicos cuando van a entrenarse a lugares como su escuela de boxeo y a veces no tienen la suerte de recibir una educación así en sus casas.

Uno de sus hijos, Patricio Zacarías, es profesor de educación física y técnico nacional de boxeo. Desde hace seis años ayuda a su padre en la formación competitiva en Rafael Calzada, antes lo hacía en una sociedad de fomento de Mataderos y en el club AllBoys, la parte recreativa del boxeo.

Se encuentran en el gimnasio de 8:30 a 21, con la idea de que Alberto vaya desde la mañana hasta las 14 o 15. Patricio llega al mediodía y se queda hasta el cierre. De esta manera, ellos planean que en el tiempo entre las 12 y las 15, vengan los boxeadores profesionales para poder prestarles atención y trabajar más específicamente con ellos. Ambos, padre e hijo, dedican su vida a estar dentro del gimnasio. Patricio, quien también jugó al fútbol en las inferiores de San Telmo, donde llegó a cuarta división, y que posteriormente emepezó a estudiar el profesorado de educación física, cuenta que cuando no se encuentran en el establecimiento organizando festivales, buscando peleas para los pugilistas, si falta algún boxeador o si buscan a otro, estan durmiendo. No solo son boxeadores los que van a entrenarse a Santos Zacarías. Franco Tenaglia es un argentino de 20 años que practica kickboxing desde los 14 y que el año pasado fue a pelear al Reino Unido AMM (Artes Marciales Mixtas). Este año volvió de Europa con cinco victorias y una derrota y para seguir mejorando, entrena muay thai, kickboxing, lucha olímpica, judo, brazilianjiujitsu, hace ejercicios de velocidad, resistencia y explosividad y además practica Boxeo Estoy practicando boxeo con Alberto Zacarías porque me lo recomendaron. Lo hago para mejorar en ese aspecto y es algo que me sirve para lo que hago, que es MMA, dijo.

Muchos de los que van a aprender con los Zacarías están muy agradecidos de tenerlos. Uno de ellos es Juan Manuel Astengo, un joven de 19 años que entrena con ellos desde hace tres años Siempre que tuve algún problema o tuve que pedir algún consejo, ellos me ayudaron, también fuera del boxeo. Tratan de hacer lo mejor para mí”, comenta quien se entrena de lunes a sábados dos horas por día con ellos.

Dentro del gimnasio puede percibir la buena relación que existe entre entrenadores, boxeadores y hasta la gente que se encuentra mirando. De esa misma manera se siente Juan Manuel Astengo, que se sorprendió cuando arrancó:La humildad que tienen, somos como una familia, sobre todo los que ya son profesionales con los entrenadores. Por ejemplo me sorprendió de parte de Jere (Jeremías Ponce, uno de los profesionales que se entrena allá y que en su carrera está invicto) que cuando comencé yo lo veía y lo tenía en un pedestal y después cuando empecé a hablar con él y a correr juntos a la mañana, me di cuenta que nada que ver, es un pibe normal, re copado, muy humilde sobre todo. Todos buena gente son.

"Acá el deporte, en este caso el boxeo, saca a los chicos de un montón de cosas que hay en las calles y que son tentaciones. Es preferible estar una hora y media en un gimnasio de boxeo que una hora y media drogándose en una vereda , concluyó.

Producción: Tomás Sánchez de Bustamante; Rodrigo Brusco; Stefania Vera, Nahuel Bertoncini e Iñaki Goya. 2º “C” TT 2017

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