Amenazas, señales y un círculo peligroso donde el boxeador entró a jugar y terminó en la lona.

El origen de la muerte de Bonavena

Sebastián Cassagne @scassag

28 DE MARZO DE 2018

El acta de defunción de Oscar Bonavena indica que murió el sábado 22 de mayo de 1976 en Reno, Nevada, entre las 6.15 y las 6.30 de la mañana. Una bala disparada por William Ross Brymer, hombre de seguridad del Mustang Ranch y mano derecha del dueño y representante de Ringo, Joe Conforte, le perforó el corazón a pocos metros de la entrada al burdel. Pero, en verdad, la muerte del púgil argentino tiene sus orígenes, al menos, 45 años atrás.

Cesare Mori, conocido como “el prefecto de hierro” por su férrea lucha contra la Mafia siciliana en la década de 1920, logró romper el sistema de mediación impuesto por la Mafia entre el Estado italiano y las masas. A través de la utilización de poderes especiales, obligó a huir a muchos jefes mafiosos de Sicilia por miedo a ser encarcelados. El destino elegido por la mayoría fue Estados Unidos; tal fue el caso de Joseph Bonnano.

Para la década del 70, la Cosa Nostra -como se conoce a la sociedad secreta criminal siciliana asentada en Estados Unidos- contaba con un poder similar al atesorado por los magnates de Wall Street. Joe Conforte, siciliano de 53 años al momento de la muerte de Ringo, se sentía seguro: mantenía sólidos lazos tanto con la familia Bonanno como con la mafia de San Francisco.

Bonavena presagiaba su muerte. Una semana atrás del fatídico día, el 14 de mayo, una fuerte discusión con Brymer había librado una pelea que dejó al guardaespaldas privado de Conforte tendido en el suelo. Fue entonces cuando Joe, que ya había logrado evitar que Brymer fuera preso por amenazas a su mujer, posesión de narcóticos y asalto a mano armada, le dio rienda suelta a su fiel devoto. De ahí en más, los hechos se precipitaron.

Brymer actuó con libertad y consciencia. No estaba solo. La connivencia entre políticos y mafiosos, y la impunidad con que éstos últimos se manejaban había sido muy bien representada en El Padrino cuatro años atrás. Ficción y realidad no eran disímiles. El problema era que Bonavena no tenía intenciones de formar parte de este entramado y, por el contrario, en más de una ocasión se encargó de denunciar los combates en que los resultados habían sido previamente pactados.

Las amenazas de la Mafia se materializaron aquella oscura mañana de mayo. Brymer recibió sólo dos años de cárcel que nunca cumplió, porque con una fianza de 250 mil dólares quedó en libertad. Un año después, Conforte y su mujer Sally corrieron una suerte similar tras ser arrestados por evadir impuestos en diez estados: ella pagó 10 mil dólares y su sentencia quedó en suspenso; él enfrentó una condena de cinco años y una fianza de igual suma que finalmente perdió al huir del país, pero que al volver cumplió con una sentencia reducida.

Alberto Olivia, corresponsal de El Gráfico, escribió que “debido al ángulo de tiro, y el hecho de que la bala debió haber pasado entre los barrotes de la puerta a unos ocho centímetros entre uno y otro, las chances eran de una en un millón de que Brymer hubiera matado intencionalmente a Bonavena”. Lo cierto es que la muerte de Ringo, víctima de la mafia estadounidense, se había gestado un largo tiempo atrás.

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