A los 79 años, sigue ideando y construyendo autos de carrera. Fue el creador de célebres máquinas en los años '60 y todavía se mantiene vigente. Está armando un coche para participar del Dakar 2016 y es un observador crítico de la realidad del Turismo Carretera. "Sus dirigentes están equivocados" dice.

Pronello: Historia viva del Automovilismo argentino

Alvaro Michelli y Franco Croceri

28 DE MARZO DE 2018

En Buenos Aires se encuentran diferentes congestiones de tránsito en distintos lugares: autos aquí y allá, que doblan mal, que no aceleran cuando el semáforo pasa a verde, que es culpa de los taxistas, pero a su vez de los colectiveros. Más autos, bocinazos, insultos. Caos. La Avenida del Libertador, en el barrio de Núñez es transitada por miles de personas todos los días, pero ahí entre La Pampa y José Hernández está el taller del destacado ingeniero del automovilismo argentino Heriberto Pronello.

Ese lugar parece una utopía contrapuesta a la vorágine que se vive afuera. Al ingresar por la puerta se deja un mundo atrás, adentro no circula una mosca, se escucha el silencio y alguna consulta entre empleados pero ningún alboroto. Patricia, la secretaria del ingeniero, comenta que a veces la sinfonía que suena es la voz de Eduardo, un empleado del grupo de trabajo, que entona temas musicales. En el taller de Heriberto no hay calendarios ni posters de mujeres con curvas prominentes colgados en las paredes, como en el resto de los talleres. Aquí hay cuadros que inmortalizan las creaciones del ingeniero.

Heriberto es un nombre histórico dentro del Turismo Carretera (TC) y el deporte motor en general. Fue el creador de las Liebres, los Huayra y el Halcón, prototipos que marcaron un antes y un después en la historia del automovilismo argentino en la década del 60. Actualmente esas máquinas ya no se ven en los circuitos, los reglamentos cambiaron, los dirigentes y pilotos también. El tiempo pasó y avanzó. Pronello tiene 79 años, sigue trabajando, y es protagonista de la rica historia del TC.

Heriberto Pronello ingresó a IKA (Industrias Kaiser Argentina) en 1966, donde transformó los Torino convencionales en Liebres I y II junto al motorista Oreste Berta. Un año antes había sido premiado por el Automóvil Club Argentino (ACA) por construir el auto mas prolijo.

-¿Qué le permite trabajar en IKA?

-El Valiant que le construí a De Paoli es una de las cosas por las que me llaman. La otra es el artículo que escribí sobre una motoneta única en el mundo auto portante de material compuesto (se construyeron 1000), eso le llegó a un ingeniero estadounidense de General Motors, Durward Leeper, que luego se sumó a IKA. Leeper propuso mi nombre, IKA quería que yo diera un curso sobre estructura a los ingenieros que trabajaban en la fábrica, y además querían que me hagar cargo de los autos del equipo que pretendían correr el Gran Premio de fin de año, pero eso era imposible ya que no había tiempo para todo. Entonces uno de los gerentes me ofreció trabajar con mi propia gente para ayudar en la preparación del Torino estándar, en lugar de dar el curso a otros empleados.

-¿En ese momento empieza a trabajar con Oreste Berta?

-No, fue más adelante. Oreste tenía prohibido ingresar a la parte de competición, que estaba a cargo de Horacio Steven desde Buenos Aires, porque él trabajaba en su casa en otros autos que luego le ganaban al equipo oficial una de cada tres carreras, por ejemplo el Renault Dauphine que conducía Eduardo Copello. Por esa situación casi lo despiden a Berta. Pero un día estábamos almorzando y se sentó en nuestra mesa el gerente de ingeniería George Harbert y nos dijo que tenía un garaje muy chiquito para que desarrollemos el auto que quisiéramos.

Así fue que nació la primera Liebre para competir, a la que luego siguieron los modelos II y III. En la primera carrera, las Liebres marcaron los tres mejores tiempos al mando de Héctor Grandassi, Jorge Ternengo y Copello, respectivamente. Los triunfos siguieron apareciendo, andaban a la perfección. Tal es así que el pentacampeón de Fórmula 1 Juan Manuel Fangio quedó satisfecho cuando las probó.

En 1969, Pronello dejó IKA y fue contratado por el equipo Ford para el que construyó los Sport Prototipo Huayra y Halcón. Luego se alejó del automovilismo porque el Automóvil Club Argentino prohíbió a las Liebres III excusando que la categoría se había convertido en monomarca. Ahí surge la ACTC (Asociación Corredores Turismo Carretera).

-¿Qué auto elige de todos los que diseñó?

-Es lo mismo que tuviera que elegir con cual de mis hijos me quedo. Son diferentes pero uno los quiere mucho, al punto de que yo he sido un pésimo padre debido a los proyectos. Cuando encaraba un trabajo estaba día y noche sin parar.

Luego del alejamiento del automovilismo, empezó a trabajar en proyectos militares. Y retornó a los motores de la mano del Peugeot 505 de TC 2000 de José Fortunato, colaboró en la Cupé Fuego de Silvio Oltra y el TC de Oscar Aventín. Ahora tiene la cabeza en un proyecto para presentar un auto en el Dakar 2016 y también rediseñar un Huayra que pueda utilizarse en calle y circuitos.

-¿Cuál es su mejor proyecto?

-El siguiente.

-¿Y cuál es el siguiente?

-Vamos a trabajar para presentar un auto en la edición del Dakar 2016. No sé si vamos a estar porque nuestra consigna es entregarle el auto a un equipo que lo pueda operar. Si aparece el equipo estará y si no aparece seguiremos como hasta ahora. Mientras lo vamos perfeccionando. Considero que podemos ganar siempre y cuando se suba un buen piloto.

-¿Qué piloto de la actualidad le gustaría que conduzca el coche?

-Si me dieran a elegir me gustaría que sea el actual campeón del TC Matías Rossi. También me gustan Guillermo Ortelli, Omar Martínez y Norberto Fontana.

¿Qué opina de los nuevos motores de Oreste Berta que se implementaron este año en el TC?

-Se está cometiendo un error con estos motores. A la tapa de cilindros la diseñó durante más de un año Nicolás Colioca, que la proyectó en un sistema de computación para ingeniería que se llama Pro Ingenier y con eso hizo los planos para los moldes. No se tiene en cuenta cómo nació, todo el reconocimiento se lo llevó Oreste, y atrás hay un trabajo previo al producto final.

-¿Qué le aportaría usted a la categoría?

- La volvería un poco atrás en la cantidad de medidas, eso de que haya un solo lugar donde hacen las estructuras le quita regionalidad. Antes cada pueblo tenía su representante y esa ciudad en conjunto ayudaba al piloto. Ahora se perdió la mística. Por eso va menos gente a las carreras.

-¿Le produce tristeza que no asista el público como antes?

- No. A mi pocas cosas me producen tristezas porque yo estoy siempre trabajando a pleno con nuevos proyectos que me dan alegría, no me quedo acumulando tristeza por las cosas que no fueron. Yo creo que ésta conducción directiva está equivocada, quizás si cambian los dirigentes sea diferente.

-¿En que se equivoca el presidente de la ACTC Hugo Mazzacane?

-Mazzacane pertenece a la filosofía del ex presidente Oscar Aventín. No se puede trabajar en un ámbito donde si uno quiere cambiar detalles del auto sea mal visto. Yo a veces hago cosas para determinados participante y les digo que por favor no digan que tiene que ver conmigo porque capaz no los dejan correr.

Pronello se define como un gringuito del campo, explica cada respuesta acompañada con el movimiento de sus manos. Las arrugas en su cara le delatan su vejez, pero en su horizonte visualiza proyectos de la misma manera que lo hizo cuando tenía 19 años. Decir Heriberto Pronello significa historia viva del automovilismo argentino.

VIDEO

EL HUAYRA DE PRONELLO

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