Francia y Croacia definirán el campeón de Rusia 2018 con claras diferencias entre la preparación de una selección y otra: Deschamps asumió en julio de 2012 y Dalic en octubre de 2017.

El proyecto contra la improvisación

Nahuel Gala ( @NahueGala )

28 DE MARZO DE 2018

La potencia contra la revelación. La candidata frente a la sorpresa. Les Bleus vuelve a una final tras doce años cuando cayeron por penales con Italia en el Estadio Olímpico de Berlín. Croacia, por su parte, debutará en el séptimo partido por la consagración mundialista veinte años después de finalizar en el tercer lugar de la Copa del Mundo de 1998 que, además de ver a los galos conseguir su única estrella por el momento, vivió hasta ahora el mejor posicionamiento de ambas selecciones en la historia del campeonato.
En la actualidad ambos tienen grandes planteles y, aunque la calidad individual de los franceses es muchísimo más notoria por las funciones que tiene cada uno en sus respectivos clubes, las historias que los traen hasta Luzhniki son muy adversas.
Didier Deschamps, entrenador de Francia, asumió hace exactamente seis temporadas tras una actuación de un equipo que dejó que desear en la Eurocopa de Polonia y Ucrania en 2012 cuando quedaron eliminados en cuartos de final a manos de la posterior campeona España. Luego de un camino apedreado en fase de grupos en la que sufrieron por quedar en la segunda posición como escolta de Inglaterra, se vieron ante la carencia de una idea y la falta de planificación con Laurent Blanc como seleccionador que había tomado las riendas de un conjunto que fue eliminado en la primera ronda de Sudáfrica 2010 en pleno escándalo entre jugadores y el por aquel entonces director técnico, Raymond Domenech, con la desvinculación de Nicolas Anelka de los 23 convocados. En dos años, dos caras distintas, cualidades opuestas y un proyecto que terminaría para los franceses.
En tanto, el bosnio Zlatko Dalic, quien estaba al mando del Al-Ain en los Emiratos Árabes Unidos, fue nombrado como voz de mando de los balcánicos a una fecha de concluir las Eliminatorias de la UEFA. Croacia se jugaba la clasificación mano a mano con Ucrania a la espera de caer en el repechaje cara a cara con Grecia: ganadora del Campeonato Europeo de 2004, cuya edición tuvo a galos y croatas compartiendo el Grupo B.
Dalic tuvo que improvisar y realizar algunas variantes respecto al encuentro ante Finlandia que había dejado como legado Ante Cacic: entraron Dejan Lovren y Sime Vrsaljko en la defensa, Luka Modric pasó de jugar de doble cinco con Ivan Rakitic a estar más adelantado y generar la ofensiva y Andrej Kramaric pasó a estar por la banda derecha y fue el autor de los dos goles que le dieron una nueva vida a Vatreni (fuego traducido al castellano).
Tras vencer a los griegos en la repesca y clasificar a Rusia 2018, integraron el Grupo D con Argentina, Nigeria y la debutante Islandia. Con puntaje perfecto accedieron a octavos de final donde jugaron tiempo suplementario y avanzaron por penales, escenario que se repetiría en cuartos de final contra los locales y, posteriormente, con Inglaterra en semifinales a excepción de ir a una nueva definición desde los doce pasos gracias a un gol de Mario Mandzukic a minutos de ir a la conclusión en la pena máxima.
En total, Croacia jugó tres tiempos suplementarios en la ronda de eliminación directa en esta Copa del Mundo: un equivalente a 90 minutos más de lo habitual, es decir, que es como un partido más de carga física y mental. Dalic y su equipo llegarán a un séptimo encuentro en Moscú con la sensación de que disputarán el octavo.
Por su parte, Deschamps derrotó a Australia y a Perú sin complicaciones e igualó sin goles con Dinamarca para firmar tablas (único 0 a 0 de todo el Mundial) y acceder ambos a la siguiente instancia a través del Grupo C. Al vencer a la Argentina 4 a 3, a Uruguay 2 a 0 y a Bélgica 1 a 0, Les Bleus clasificó a su tercera final en el lapso de cinco citas mundialistas.
La segunda selección más joven del torneo enfrentará a la gran revelación en el partido definitivo. Un ciclo que comenzó post Eurocopa 2012 para Francia y uno que dio inicio hace aproximadamente nueve meses con el seleccionador bosnio a la cabeza de los croatas hacen que la final de Rusia 2018 sea tan particular, así como emocionante, por el desenlace particular que puede tener para cualquiera de las dos naciones: bicampeonato galo o primera consagración balcánica a dos décadas de la mejor participación en un Campeonato del Mundo para ambos países.
Deschamps, quien cayó en la ronda de los ocho mejores ante la consecuente campeona Alemania en Brasil 2014 y también fue derrotado en la final de la Euro 2016 albergada en su nación contra Portugal, de conquistar la actual copa como director técnico, se transformará en el tercero en hacerlo en ese puesto al igual que como jugador e igualará lo logrado por Mario Zagallo (1958 y 1962 como futbolista y 1970 como entrenador en Brasil) y Franz Beckenbauer (1974 en la cancha y 1990 dando órdenes desde el banco con Alemania).

La potencia contra la revelación. La candidata frente a la sorpresa. Les Bleus vuelve a una final tras doce años cuando cayeron por penales con Italia en el Estadio Olímpico de Berlín. Croacia, por su parte, debutará en el séptimo partido por la consagración mundialista veinte años después de finalizar en el tercer lugar de la Copa del Mundo de 1998 que, además de ver a los galos conseguir su única estrella por el momento, vivió hasta ahora el mejor posicionamiento de ambas selecciones en la historia del campeonato.

En la actualidad ambos tienen grandes planteles y, aunque la calidad individual de los franceses es muchísimo más notoria por las funciones que tiene cada uno en sus respectivos clubes, las historias que los traen hasta Luzhniki son muy adversas.

Didier Deschamps, entrenador de Francia, asumió hace exactamente seis temporadas tras una actuación de un equipo que dejó que desear en la Eurocopa de Polonia y Ucrania en 2012 cuando quedaron eliminados en cuartos de final a manos de la posterior campeona España. Luego de un camino apedreado en fase de grupos en la que sufrieron por quedar en la segunda posición como escolta de Inglaterra, se vieron ante la carencia de una idea y la falta de planificación con Laurent Blanc como seleccionador que había tomado las riendas de un conjunto que fue eliminado en la primera ronda de Sudáfrica 2010 en pleno escándalo entre jugadores y el por aquel entonces director técnico, Raymond Domenech, con la desvinculación de Nicolas Anelka de los 23 convocados. En dos años, dos caras distintas, cualidades opuestas y un proyecto que terminaría para los franceses.

En tanto, el bosnio Zlatko Dalic, quien estaba al mando del Al-Ain en los Emiratos Árabes Unidos, fue nombrado como voz de mando de los balcánicos a una fecha de concluir las Eliminatorias de la UEFA. Croacia se jugaba la clasificación mano a mano con Ucrania a la espera de caer en el repechaje cara a cara con Grecia: ganadora del Campeonato Europeo de 2004, cuya edición tuvo a galos y croatas compartiendo el Grupo B.

Dalic tuvo que improvisar y realizar algunas variantes respecto al encuentro ante Finlandia que había dejado como legado Ante Cacic: entraron Dejan Lovren y Sime Vrsaljko en la defensa, Luka Modric pasó de jugar de doble cinco con Ivan Rakitic a estar más adelantado y generar la ofensiva y Andrej Kramaric pasó a estar por la banda derecha y fue el autor de los dos goles que le dieron una nueva vida a Vatreni (fuego traducido al castellano).

Tras vencer a los griegos en la repesca y clasificar a Rusia 2018, integraron el Grupo D con Argentina, Nigeria y la debutante Islandia. Con puntaje perfecto accedieron a octavos de final donde jugaron tiempo suplementario y avanzaron por penales, escenario que se repetiría en cuartos de final contra los locales y, posteriormente, con Inglaterra en semifinales a excepción de ir a una nueva definición desde los doce pasos gracias a un gol de Mario Mandzukic a minutos de ir a la conclusión en la pena máxima.

En total, Croacia jugó tres tiempos suplementarios en la ronda de eliminación directa en esta Copa del Mundo: un equivalente a 90 minutos más de lo habitual, es decir, que es como un partido más de carga física y mental. Dalic y su equipo llegarán a un séptimo encuentro en Moscú con la sensación de que disputarán el octavo.

Por su parte, Deschamps derrotó a Australia y a Perú sin complicaciones e igualó sin goles con Dinamarca para firmar tablas (único 0 a 0 de todo el Mundial) y acceder ambos a la siguiente instancia a través del Grupo C. Al vencer a la Argentina 4 a 3, a Uruguay 2 a 0 y a Bélgica 1 a 0, Les Bleus clasificó a su tercera final en el lapso de seis citas mundialistas.

La segunda selección más joven del torneo enfrentará a la gran revelación en el partido definitivo. Un ciclo que comenzó post Eurocopa 2012 para Francia y uno que dio inicio hace aproximadamente nueve meses con el seleccionador bosnio a la cabeza de los croatas hacen que la final de Rusia 2018 sea tan particular, así como emocionante, por el desenlace particular que puede tener para cualquiera de las dos naciones: bicampeonato galo o primera consagración balcánica a dos décadas de la mejor participación en un Campeonato del Mundo para ambos países.

Deschamps, quien cayó en la ronda de los ocho mejores ante la consecuente campeona Alemania en Brasil 2014 y también fue derrotado en la final de la Euro 2016 albergada en su nación contra Portugal, de conquistar la actual copa como director técnico, se transformará en el tercero en hacerlo en ese puesto al igual que como jugador e igualará lo logrado por Mario Zagallo (1958 y 1962 como futbolista y 1970 como entrenador en Brasil) y Franz Beckenbauer (1974 en la cancha y 1990 dando órdenes desde el banco con Alemania).