Luego de la renuncia de Zlatan Ibrahimovic a su Selección, el técnico Jan Olof Andersson se propuso demostrar al mundo que no lo necesitaban para lograr grandes hazañas: está Emil Forsberg.

El número 10 está en buenas manos

Fernando Galeano @feerrgaleano

28 DE MARZO DE 2018

Los nervios se comienzan a notar en el estadio de San Petersburgo que está colmado de hinchas vestidos de amarillo y azul frente a otra multitud que despliega una gran bandera roja con una cruz blanca en su centro. Llega el minuto 66 del encuentro cuando un jugador sueco con el número 10 en su espalda toma la pelota afuera del área, levanta la cabeza, apunta y dispara, y un desvío desafortunado en el defensor suizo produjo que el balón ingresara en el arco y desatara una cascada de emociones en las tribunas. Suecia gana 1 a 0 a Suiza y se clasifica a los cuartos de final de un Mundial después de 24 años.
Durante la última década, el número 10 del conjunto escandinavo se lo relacionó siempre a Zlatan Ibrahimovic, leyenda viva del fútbol mundial. Sin embargo, el delantero estrella decidió renunciar a su selección luego de haber quedado eliminado de la Eurocopa 2016; el país había quedado impactado por la noticia. Aun así, el conjunto sueco no se tiró abajo a lamentar la pérdida de su capitán y figura, sino que el técnico Jan Olof Andersson se propuso demostrar al mundo de que no necesitaban a Ibrahimovic para lograr grandes hazañas.
El número 10 lo heredó Emil Forsberg, volante del RB Leipzig de Alemania, y desde el primer momento demostró que Zlatan no se iba a hacer extrañar dentro del campo de juego. Durante las eliminatorias al Mundial, fue clave para clasificar segundo del grupo y dejar eliminado a Holanda, último semifinalista del certamen, y llegar al repechaje. En esta instancia, Suecia eliminó al tetracampeón Italia y se metió en la fase de grupos de Rusia 2018.
Cuando la noticia de que Suecia había clasificado al Mundial llegó a los oídos de Ibrahimovic, el delantero decidió volver a su selección para estar presente en la cita mundialista. Sin embargo, Anderson, el entrenador, no aceptó la vuelta del excapitán y no lo convocó para la Copa del Mundo. Las dudas sobre si Zlatan debía jugar o no en Rusia comenzaron a aparecer en el país escandinavo, algunos hinchas quería volver a ver a su estrella mientras que otros no perdonaban la renuncia luego de la Eurocopa.
Toda incertidumbre se vio opacada cuando el Mundial comenzó y Suecia ganó su primer partido frente a Corea. Luego de perder con Alemania, el conjunto dirigido por Andersson goleó por 3 a 0 a México y clasificó a octavos de final. El gran desafío comenzó en esta instancia ya la última vez que los suecos llegaron a cuartos de final fue en Estados Unidos 1994 donde culminaron en tercera posición.
En los octavos de final al cuadro escandinavo le tocaba enfrentar a Suiza que contaba con jugadores como Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri. El partido estaba siendo muy parejo para ambos conjuntos aunque las situaciones más claras de gol estaban siendo para Suecia. A cada ocasión fallida probablemente los hinchas suecos se acordaban de su ex capitán y goleador Ibrahimovic, quizás pensaban que debería haber jugado el Mundial, que él podría salvarlos con algún gol sacado de la manga que acostumbraba a hacer. Sin embargo, el actual número 10 estaba inspirado y concentrado. Llegaba el minuto 66.

Los nervios se comienzan a notar en el estadio de San Petersburgo que está colmado de hinchas vestidos de amarillo y azul frente a otra multitud que despliega una gran bandera roja con una cruz blanca en su centro. Llega el minuto 66 del encuentro cuando un jugador sueco con el número 10 en su espalda toma la pelota afuera del área, levanta la cabeza, apunta y dispara, y un desvío desafortunado en el defensor suizo produjo que el balón ingresara en el arco y desatara una cascada de emociones en las tribunas. Suecia gana 1 a 0 a Suiza y se clasifica a los cuartos de final de un Mundial después de 24 años.

Durante la última década, el número 10 del conjunto escandinavo se lo relacionó siempre a Zlatan Ibrahimovic, leyenda viva del fútbol mundial. Sin embargo, el delantero estrella decidió renunciar a su selección luego de haber quedado eliminado de la Eurocopa 2016; el país había quedado impactado por la noticia. Aun así, el conjunto sueco no se tiró abajo a lamentar la pérdida de su capitán y figura, sino que el técnico Jan Olof Andersson se propuso demostrar al mundo de que no necesitaban a Ibrahimovic para lograr grandes hazañas.

El número 10 lo heredó Emil Forsberg, volante del RB Leipzig de Alemania, y desde el primer momento demostró que Zlatan no se iba a hacer extrañar dentro del campo de juego. Durante las eliminatorias al Mundial, fue clave para clasificar segundo del grupo y dejar eliminado a Holanda, último semifinalista del certamen, y llegar al repechaje. En esta instancia, Suecia eliminó al tetracampeón Italia y se metió en la fase de grupos de Rusia 2018.

Cuando la noticia de que Suecia había clasificado al Mundial llegó a los oídos de Ibrahimovic, el delantero decidió volver a su selección para estar presente en la cita mundialista. Sin embargo, Anderson, el entrenador, no aceptó la vuelta del excapitán y no lo convocó para la Copa del Mundo. Las dudas sobre si Zlatan debía jugar o no en Rusia comenzaron a aparecer en el país escandinavo, algunos hinchas quería volver a ver a su estrella mientras que otros no perdonaban la renuncia luego de la Eurocopa.

Toda incertidumbre se vio opacada cuando el Mundial comenzó y Suecia ganó su primer partido frente a Corea. Luego de perder con Alemania, el conjunto dirigido por Andersson goleó por 3 a 0 a México y clasificó a octavos de final. El gran desafío comenzó en esta instancia ya que la última vez que los suecos llegaron a cuartos de final fue en Estados Unidos 1994 donde culminaron en tercera posición.

En los octavos de final al cuadro escandinavo le tocaba enfrentar a Suiza que contaba con jugadores como Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri. El partido estaba siendo muy parejo para ambos conjuntos aunque las situaciones más claras de gol estaban siendo para Suecia. A cada ocasión fallida probablemente los hinchas suecos se acordaban de su ex capitán y goleador Ibrahimovic, quizás pensaban que debería haber jugado el Mundial, que él podría salvarlos con algún gol sacado de la manga que acostumbraba a hacer. Sin embargo, el actual número 10 estaba inspirado y concentrado. Llegaba el minuto 66.