Francia es una selección que combina juventud con experiencia internacional y que sobresale por su alto recambio generacional en los últimos años.

Francia: la antítesis de Argentina

Nahuel Gala (@NahueGala)

28 DE MARZO DE 2018

Fieles a Les Bleus, los azules, su apodo, los franceses serán la próxima prueba de fuego para un combinado albiceleste que clasificó agónicamente a los octavos de final. Kazán Arena será el epicentro de una jornada histórica que verá el enfrentamiento entre ambos en una cita mundialista desde la victoria 2-1 de Argentina hace exactamente 40 años en el torneo que significó la primera estrella del equipo que era comandado, en ese entonces, por César Luis Menotti. El sexto conjunto más joven del Mundial llega con una victoria por 1 a 0 frente a Perú y otra 2 a 1 contra Australia. Tras igualar sin goles con Dinamarca, resultado que favoreció a ambos, selló su pase para estar entre los mejores 16 y coronarse con el primer puesto del Grupo C.
El estilo galo está ligado a los tiempos que pasan por su principal compositor: Antoine Griezmann, delantero del Atlético Madrid que entrena el argentino Diego Simeone fue el goleador y el más destacado de la Eurocopa 2016 que albergaron y que vieron a Cristiano Ronaldo y compañía alzar el trofeo del Viejo Continente más importante a nivel selecciones. Conformado de un elenco plagado de estrellas internacionales como Paul Pogba, Kylian Mbappé, N’Golo Kanté, Hugo Lloris, entre otros, Francia buscará repetir la hazaña que consiguió como local hace 20 años: ganar el Campeonato del Mundo. Didier Deschamps, su director técnico, apostó por la integración de sangre novata de muchos de sus citados, acoplada a la íntegra afinación ya acostumbrada que le brindan sus máximas figuras. Sin embargo, no fue el primero en generar un recambio.
Fue en el Mundial de Sudáfrica 2010 donde sufrieron el gran golpe: quedaron eliminados en fase de grupos tras haber sido subcampeones cuatro años antes. Un equipo que promediaba 27 años y medio de edad y que tan solo repetiría a 6 de los 23 convocados en el segundo puesto de Alemania 2006, daría inicio a la reestructuración que armaría un combinado que, desde 2004 y hasta la actualidad, solo tuvo tres entrenadores. La excepción de Laurent Blanc entre 2010 y 2012 mancha el gran respaldo dirigencial y el respeto ante los proyectos que la Federación Francesa de Fútbol propuso a Raymond Domenech entre 2004 y 2010 y a Deschamps entre 2012 y el presente. La longevidad promedio de los jugadores que integraron el plantel que perdió con Italia la final en Berlín hace 12 años era de 27,6. En cambio, la que está en pleno Mundial y que se enfrentará al equipo que capitanea Lionel Messi, posee un cociente igual a 25,5. Casi dos años de diferencia en una docena de temporadas que lo que buscaron fue reforzar el talento joven y la reconstrucción masiva de un seleccionado caído por no alzar la copa luego de que Zinedine Zidane, su máxima figura, fuera expulsado por darle un cabezazo en el pecho a Marco Materazzi –ambos autores de los goles de la final que Fabio Grosso sentenció en la definición por penales–.
Argentina es un país que, futbolísticamente, se aleja de lo extraordinario que suena que un entrenador coordine durante más de cuatro años un grupo: siete técnicos desde la Copa del Mundo del 2006, en la que vio la puerta de salida en cuartos de final ante el anfitrión. El mensaje es claro. Si no ganás, no seguís. La Asociación del Fútbol Argentino tuvo un proceso en el cual fue intervenida por una Comisión Normalizadora y que trajo falencias a un conjunto de jugadores que cambiaban de esquema táctico en tantas ocasiones que ya no se lograba tomar en serio cuando a Jorge Sampaoli le hicieron un contrato de cinco temporadas ya que quedó más que evidenciado que, si no avanzaba de primera ronda frente a Nigeria, sería destituido.
Francia es la antítesis de Argentina. La juventud es su cabeza y el respaldo de un cuerpo técnico su columna vertebral. En tanto, la albiceleste está en el Top 10 de las naciones más longevas de esta Copa del Mundo y, a pesar de que tiene al mejor del planeta en sus filas, la diferencia es notoria. Los 28,4 años de promedio del equipo que entrena Sampaoli hacen honor a aquel combinado francés que finalizó una era de futbolistas con el subcampeonato en Alemania.

Fieles a Les Bleus, los azules, su apodo, los franceses serán la próxima prueba de fuego para un combinado albiceleste que clasificó agónicamente a los octavos de final. Kazán Arena será el epicentro de una jornada histórica que verá el enfrentamiento entre ambos en una cita mundialista desde la victoria 2-1 de Argentina hace exactamente 40 años en el torneo que significó la primera estrella del equipo que era comandado, en ese entonces, por César Luis Menotti. El sexto conjunto más joven del Mundial llega con una victoria por 1 a 0 frente a Perú y otra 2 a 1 contra Australia. Tras igualar sin goles con Dinamarca, resultado que favoreció a ambos, selló su pase para estar entre los mejores 16 y coronarse con el primer puesto del Grupo C.

El estilo galo está ligado a los tiempos que pasan por su principal compositor: Antoine Griezmann, delantero del Atlético Madrid que entrena el argentino Diego Simeone fue el goleador y el más destacado de la Eurocopa 2016 que albergaron y que vieron a Cristiano Ronaldo y compañía alzar el trofeo del Viejo Continente más importante a nivel selecciones. Conformado de un elenco plagado de estrellas internacionales como Paul Pogba, Kylian Mbappé, N’Golo Kanté, Hugo Lloris, entre otros, Francia buscará repetir la hazaña que consiguió como local hace 20 años: ganar el Campeonato del Mundo. Didier Deschamps, su director técnico, apostó por la integración de sangre novata de muchos de sus citados, acoplada a la íntegra afinación ya acostumbrada que le brindan sus máximas figuras. Sin embargo, no fue el primero en generar un recambio.

Fue en el Mundial de Sudáfrica 2010 donde sufrieron el gran golpe: quedaron eliminados en fase de grupos tras haber sido subcampeones cuatro años antes. Un equipo que promediaba 27 años y medio de edad y que tan solo repetiría a 6 de los 23 convocados en el segundo puesto de Alemania 2006, daría inicio a la reestructuración que armaría un combinado que, desde 2004 y hasta la actualidad, solo tuvo tres entrenadores. La excepción de Laurent Blanc entre 2010 y 2012 mancha el gran respaldo dirigencial y el respeto ante los proyectos que la Federación Francesa de Fútbol propuso a Raymond Domenech entre 2004 y 2010 y a Deschamps entre 2012 y el presente. La longevidad promedio de los jugadores que integraron el plantel que perdió con Italia la final en Berlín hace 12 años era de 27,6. En cambio, la que está en pleno Mundial y que se enfrentará al equipo que capitanea Lionel Messi, posee un cociente igual a 25,5. Casi dos años de diferencia en una docena de temporadas que lo que buscaron fue reforzar el talento joven y la reconstrucción masiva de un seleccionado caído por no alzar la copa luego de que Zinedine Zidane, su máxima figura, fuera expulsado por darle un cabezazo en el pecho a Marco Materazzi –ambos autores de los goles de la final que Fabio Grosso sentenció en la definición por penales–.

Argentina es un país que, futbolísticamente, se aleja de lo extraordinario que suena que un entrenador coordine durante más de cuatro años un grupo: siete técnicos desde la Copa del Mundo del 2006, en la que vio la puerta de salida en cuartos de final ante el anfitrión. El mensaje es claro. Si no ganás, no seguís. La Asociación del Fútbol Argentino tuvo un proceso en el cual fue intervenida por una Comisión Normalizadora y que trajo falencias a un conjunto de jugadores que cambiaban de esquema táctico en tantas ocasiones que ya no se lograba tomar en serio cuando a Jorge Sampaoli le hicieron un contrato de cinco temporadas ya que quedó más que evidenciado que, si no avanzaba de primera ronda frente a Nigeria, sería destituido.

Francia es la antítesis de Argentina. La juventud es su cabeza y el respaldo de un cuerpo técnico su columna vertebral. En tanto, la albiceleste está en el Top 10 de las naciones más longevas de esta Copa del Mundo y, a pesar de que tiene al mejor del planeta en sus filas, la diferencia es notoria. Los 28,4 años de promedio del equipo que entrena Sampaoli hacen honor a aquel combinado francés que finalizó una era de futbolistas con el subcampeonato en Alemania.