El polaco, hijo de un múltiple campeón en su país, incursionó en el mundo de la danza y del atletismo antes de desembarcar debajo de los tres palos. Será su primer Mundial.

Szczesny, el atleta del arco

Alejandro Rodríguez Tovar

28 DE MARZO DE 2018

Durante su estadía en la Academia del Arsenal, Wojciech Szczesny estuvo a punto de retirarse para siempre del mundo del fútbol. La causa: sendas fracturas en sus dos antebrazos. Sin sus dos herramientas de trabajo era muy complicado que pudiera seguir en la élite del club inglés, que sufría el retiro de Jens Lehmann, su arquero titular. Diez años después, el arquero polaco es el elegido para defender el arco bianconero, tras la ida del legendario Gianluigi Buffon, y debutará en una Copa del Mundo con las Águilas Blancas en Rusia.
Wojciech es hijo del histórico Maciej Szczesny, el único jugador campeón de la Liga de Polonia con cuatro equipos distintos. Todo un récord para el exarquero. Sin embargo, la vocación no siempre estuvo clara en los herederos de la familia Szczesny. Jakub, el hermano mayor, se dedicó en su juventud al baile de salón, disciplina en la que llegó a ser el número 6 de toda Polonia. En esa actividad también participó Wojciech, aunque no por mucho tiempo, porque cambiaría la música por las pistas de atletismo. Su altura y la longitud de sus extremidades le permitían destacarse en las diferentes modalidades, sobre todo en el lanzamiento de jabalina. Incluso llegó a participar en unos juegos juveniles que se realizan con deportistas de todos los rincones de Polonia. Hasta 2005 todo era normal para la familia del ex arquero de la Selección de Polonia, hasta que su hija menor, de dos años de edad, falleció y todo cambió dentro del seno del círculo íntimo.
Con 15 años, Wojciech decidió probar suerte con los guantes y se paró bajo los tres palos. Dos pasos fugaces por las categorías formativas de Agrykola y Legia, ambos de Varsovia, fueron sus equipos antes de que Bobby Aarbor lo llevara al Arsenal. Dos años y el suspenso con la fractura de sus dos antebrazos, producto de perder el equilibrio mientras levantaba pesas en el gimnasio, fueron la aventura londinense antes de un prematuro debut con Los Gunners, debido a las lesiones de Manuel Almunia y Lukasz Fabianski, en Old Trafford, ante el Manchester United.
Querido y odiado por los hinchas del Arsenal, terminó su periplo inglés en 2015, cuando Roma lo fichó para ser el titular de la Loba. Su destacado rendimiento durante dos temporadas hizo que el máximo campeón de Italia posara sus ojos en él, y lo fichara, para convertirse en el arquero más caro en la historia del fútbol polaco, ya que la Vecchia Signora desembolsó 12 millones de euros por su pase.
A pesar de ser un gran arquero, Szczesny tuvo varios errores en su carrera que lo marcaron. En sus primeros partidos, una pifia suya le costó la Carling Cup al Arsenal y en la selección es recordado por el error frente a Grecia en el partido inaugural de la Eurocopa, en la que los polacos compartieron como anfitriones con Ucrania. Este es el punto de partida para el guardameta de la Juventus, que con más madurez y experiencia asume la responsabilidad de ser el cerrojo de Polonia en su vuelta a los mundiales tras 12 años de ausencias, y así mandar sus errores al olvido y consolidarse como un arquero de élite, de la talla de Buffon.

Durante su estadía en la Academia del Arsenal, Wojciech Szczesny estuvo a punto de retirarse para siempre del mundo del fútbol. La causa: sendas fracturas en sus dos antebrazos. Sin sus dos herramientas de trabajo era muy complicado que pudiera seguir en la élite del club inglés, que sufría el retiro de Jens Lehmann, su arquero titular. Diez años después, el arquero polaco es el elegido para defender el arco bianconero, tras la ida del legendario Gianluigi Buffon, y debutará en una Copa del Mundo con las Águilas Blancas en Rusia.


Wojciech es hijo del histórico Maciej Szczesny, el único jugador campeón de la Liga de Polonia con cuatro equipos distintos. Todo un récord para el exarquero. Sin embargo, la vocación no siempre estuvo clara en los herederos de la familia Szczesny. Jakub, el hermano mayor, se dedicó en su juventud al baile de salón, disciplina en la que llegó a ser el número 6 de toda Polonia. En esa actividad también participó Wojciech, aunque no por mucho tiempo, porque cambiaría la música por las pistas de atletismo. Su altura y la longitud de sus extremidades le permitían destacarse en las diferentes modalidades, sobre todo en el lanzamiento de jabalina. Incluso llegó a participar en unos juegos juveniles que se realizan con deportistas de todos los rincones de Polonia. Hasta 2005 todo era normal para la familia del ex arquero de la Selección de Polonia, hasta que su hija menor, de dos años de edad, falleció y todo cambió dentro del seno del círculo íntimo.


Con 15 años, Wojciech decidió probar suerte con los guantes y se paró bajo los tres palos. Dos pasos fugaces por las categorías formativas de Agrykola y Legia, ambos de Varsovia, fueron sus equipos antes de que Bobby Aarbor lo llevara al Arsenal. Dos años y el suspenso con la fractura de sus dos antebrazos, producto de perder el equilibrio mientras levantaba pesas en el gimnasio, fueron la aventura londinense antes de un prematuro debut con Los Gunners, debido a las lesiones de Manuel Almunia y Lukasz Fabianski, en Old Trafford, ante el Manchester United.

Querido y odiado por los hinchas del Arsenal, terminó su periplo inglés en 2015, cuando Roma lo fichó para ser el titular de la Loba. Su destacado rendimiento durante dos temporadas hizo que el máximo campeón de Italia posara sus ojos en él, y lo fichara, para convertirse en el arquero más caro en la historia del fútbol polaco, ya que la Vecchia Signora desembolsó 12 millones de euros por su pase.


A pesar de ser un gran arquero, Szczesny tuvo varios errores en su carrera que lo marcaron. En sus primeros partidos, una pifia suya le costó la Carling Cup al Arsenal y en la selección es recordado por el error frente a Grecia en el partido inaugural de la Eurocopa, en la que los polacos compartieron como anfitriones con Ucrania. Este es el punto de partida para el guardameta de la Juventus, que con más madurez y experiencia asume la responsabilidad de ser el cerrojo de Polonia en su vuelta a los mundiales tras 12 años de ausencias, y así mandar sus errores al olvido y consolidarse como un arquero de élite, de la talla de Buffon.