Llegó al Real Madrid en un momento de crisis y pasó por diversos cargos hasta terminar como director técnico. Zinedine Zidane, la revolución de la simpleza y la similitud de su ciclo con el del ex entrenador del Barcelona, Josep Guardiola.

La era Zidane recién empieza

Nicolás Santarelli (@Nico_S_97) y Agustín Vera (agusvera_8)

28 DE MARZO DE 2018

Martes 8 de agosto de 2017. Skopje, Macedonia. Es el entretiempo de la Supercopa de la UEFA y la disputan Real Madrid (bicampeón de la Champions League) y Manchester United (ganador de la Europa League). En el vestuario, Zizou dejó a sus jugadores unos minutos en silencio y luego les dijo: “Podemos jugar mejor de lo que jugamos el primer tiempo”. Sólo esa indicación bastó para que el Real Madrid se llevara el primer trofeo de la temporada 2017/18.

El ex número 5 del equipo de Los Galácticos se convirtió en una imagen positiva, incluso en los peores momentos para el club. En 2010 suplió a Jorge Valdano como director deportivo de Real Madrid. Fue ayudante de campo del técnico italiano Carlo Ancelotti en la temporada 2013/2014 - año en que la Orejona volvió a la capital española tras diez años. Dirigió al Equipo B de la institución (Real Madrid Castilla) en la Segunda División y, finalmente, hoy está sentado en el banco de suplentes del primer equipo.

Antes de tomar las riendas del actual campeón de la Liga BBVA, Zidane tuvo reuniones definitorias. Una de ellas fue con Marcelo Bielsa, cuando el DT argentino dirigía al Olympique de Marsella. Aquí aparece lo similar con Guardiola, porque Pep - antes de comenzar a dirigir al Barcelona B - también fue a verlo, pero a Rosario (provincia de Santa Fe).

Zidane comenzó a armar su equipo revisando los apuntes que tomó cuando era el ayudante de Ancelotti. Sus indicaciones no distan de las que hicieron famoso a Vicente del Bosque (ex entrenador del Real Madrid): “La pelota, al compañero”. Es, de hecho, su máximo continuador. En cada práctica se lo ve con gestos similares: sonriendo, pegándole a la pelota entremezclado con sus dirigidos, pero por sobre todo, con las manos en los bolsillos. Es el mejor ejemplo del concepto laissez-faire (dejen hacer) que les plasma a sus jugadores en los entrenamientos y en los partidos.

Desde que asumió como entrenador el 4 de enero del 2016 (tras el despido de Rafael Benítez), el francés ganó siete títulos y se convirtió en el tercer DT que ganó tres veces la Supercopa Europea como jugador y entrenador, mismo logro que Guardiola y Ancelotti. “Los jugadores tienen hambre de ganar más títulos”, comentó en una entrevista antes de jugar el partido ante el Manchester United. Después superó a Barcelona por la Supercopa de España: 3-1 en el Camp Nou y 2-0 en el Bernabéu.

En la vitrina personal de Zidane hay dos Champions League (2015/2016 y 2016/2017), un Mundial de Clubes (2016), una Liga de España (2016/2017), dos Supercopas de la UEFA (2015/2016 y 2016/2017) y una Supercopa de España (2017/2018).

Hijo de una familia de origen argelina, emigró a París -la capital de Francia- de muy chico. Una infancia en la cual sus pasatiempos eran andar en bicicleta y practicar judo y que en un futuro sería el fútbol. Proveniente de un sector muy precario y humilde, nunca perdió la sencillez y el bajo perfil con el que convivió gran parte de su vida, que lo llevó a ser, hoy en día, una imagen positiva para uno de los clubes más importantes y reconocidos en el mundo, tanto como entrenador sentado en el banco de suplentes y dentro de la cancha como jugador, recordado como una pieza fundamental en la historia del club Merengue.